Historia de la tarjeta postal en Elche
Fuera de colección

Desde su nacimiento, la fotografía pasa a formar parte de la vida cotidiana, tal vez porque responde, a la necesidad que el hombre tiene de dar voz a su individualidad, y de ahí su importancia política y lo que la convierte en el medio típico de expresión de la sociedad tecnológica. Más que cualquier otro medio, la fotografía posee la aptitud para captar tanto los deseos y las necesidades, como para interpretar a su manera los acontecimientos de la vida real.

Dentro de este concepto, la tarjeta postal se convierte en el mayor espejo del mundo. Sirva un dato de sus inicios: en tan sólo once años, los que median entre 1900 y 1911, se calcula que sólo en Francia se imprimieron 123 millones de postales.
Posiblemente tal éxito se deba a la visión de Ado Kyrou en “L´Age d´Or de la carte postal”, a que: “Al elegir una postal, el comprador se identifica un poco con el artista que la ha concebido. Mandar una postal que representa la vista de un paisaje donde uno está, es una afirmación de las posibilidades de poder viajar, y por tanto un símbolo de su estatus social. Al escribir cosas personales, sabiendo consciente o inconscientemente, que cualquiera puede leerlas, uno se da importancia saliendo del anonimato; de algún modo es como si nos publicaran.”